martes 17 de enero de 2012

Aves del paraíso y eucaliptos.

Durante 32 años, cada 27 de diciembre, bien temprano en la mañana (o a la hora en que despertara), allí estaban ellas, esperándome... esperando ser vistas y admiradas por mi!!, y allí estaba ella, esperando que yo las viera a ellas!!!... mi dulce mamá!!!, para comenzar con la celebración... nuestra celebración... Mi cumpleaños!

Mi mamá me acostumbro a ellas... a mis altas y coloridas aves del paraíso, abrazadas por los aromáticos eucaliptos. Encontrarlas cada mañana de cada 27 de diciembre se convirtió casi que en un acto religioso, una ceremonia... como el primer cafesito de la mañana, que sin el, no se podría comenzar el día! Y para mi, era imposible comenzar mi día de cumpleaños, sin ellas... Mis aves del paraíso, y sus eucaliptos; como dos amantes inseparables.

Mañana cumpliré 42 años (me siento muy orgullosa cuando expreso mi edad), y aún sigo esperando despertar y encontrarlas allí, listas para la celebración, vestiditas y arregladas; coloridas y perfumadas.

Por algunos otros años, cuando ya no me encontraba en mi país natal, yo misma me las obsequiaba... no era lo mismo, pero no dejaban de ser hermosas y alegrar mi día de cumpleaños!

 Cada 27 de diciembre inconscientemente mis ojos las buscan al despertar; mi corazón las añora; añora su sonrisa y sus ojos.... su disposición de hacer nuestro día, uno muy especial.


Ahora me explico porque me gusta tanto cumplir años!! en comparación con mucha gente que conozco, que hasta se molesta!!!. Y como no me iba a gustar??! Si tengo en mi vida a la persona que me hizo maravilloso e inolvidable cada uno de mis cumpleaños... hasta el 32... Luego me fui.

Y aunque he mantenido el entusiasmo en cada uno de mis cumpleaños, y los he celebrado con alegría, tengo que confesar que la esperanza de encontrarlos al abrir mis ojos, sigue latente en mi. Como el aroma de la tierra húmeda que se extraña en el verano; como el singular sonido de los grillos caraqueños; las voces de la infancia; y ese calorsito de sus manos grandes, pero sobre todo, su mirada, que tanto esconde y tanto dice y tanto ama... mi dulce mamá y sus aves del paraíso con eucaliptos.

La imagen es de la artista plástica Anna Broheniman.
www.anabro.com

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada