miércoles 18 de mayo de 2011

‎"Para estar vivo de verdad debes renacer, y para eso antes debes morir y, para eso, antes debes despertar"



Me di cuenta de que se trataba de un espejo, y de mi reflejo; entonces comencé a despertar. No desperté de un día para otro; desperté lentamente. Pero mi muerte duro un poco más. Agonice una noche de 1000 horas. En una cama a unos 1000 metros de profundidad, con mi corazón conectado a Gaia y mi cerebro al universo.

Entonces amaneció, inmediatamente después de que la oscuridad se hiciera insoportable. Justo cuando te percatas de que el corazón ciertamente, duele. Justo allí, las pequeñas y suaves gotas de luz naranja dieron sus primeras pinceladas en mis ojos semiabiertos, agotados, nublados.

Supe que había muerto, y la que hoy despertó, ya no sería la misma nunca mas; aquella murió. Y no dudo de que vuelva a morir una y otra vez.

Hoy comienzo a renacer.

Hoy mi garganta me lo dijo: Hoy creo en los milagros.


2 comentarios:

  1. Espectacular. Me emocionó al punto de sentir nubecitas en los ojos. Somos grandes, luego no seremos, luego sí, luego no, y así sucesivamente.

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  2. así es... y cada "luego" duele. Es un dolor hermoso... que duele.

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